
Como muchos otros que llegan a la casa de visita, tenemos la visita de un lindisimo raton y de su familia. Lo encontramos bajo de un sillon y como estamos en plena vision de Ratatouille, el Bicho decidio que puesto que estaba tan lindo éste, porqué no abriamos un restaurant para ratones, como en la pelicula. Asi que tuvimos que negociar, encontrar el argumento para convencerla de que los ratones no son para vivir en las casas de los humanos. Y que este ratoncito (que por cierto ha de haber tenido algunos dias de nacido porque tenia los ojos cerrados y apenas sabia caminar) ya podia salir a vivir libre al campo. Lo pusimos en un botecito, lo llevamos al unico terreno baldio de Paris que casualmente esta frente a nuestra casa, le pusimos una galletita y lo dejamos "libre". Mentiras piadosas, creo que asi se dice...
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