22/12/09

Navida'

Asi que como imaginaran, las mias andan como cascabeles: "Navidad, navidad, hoy es navidad, es un dia de alegría y felicidad, ¡¡Hey!!" a grito pelón en mi pobre casa. Y eso ya dura desde hace varias semanas, o mas exactamente, desde que en las escuelas respectivas empezaron los tradicionales cantos y adornos navideños.

Claro, como lo que aprenden en la escuela es únicamente en francés (y debo decir que son peor de cursis que en español), yo me lancé a la ofensiva y les enseñé el único villancico que sobrevivió en mi memoria. Asi que tengo a las dos que lo cantan en cánon. ¡Hey!

Estas fotitos son las de la fiesta de la asociación que creamos con mi amiga Veva, la otra chihuahueña de Paris. Hicimos (yo, con mis propias y poco dadas a las manualidades manos) una piñata que hasta presentamos en público. Los niños felices de darle darle darle, sin perder el tino. Y para mi gran orgullo, no hubo ni un descalabrado de un palazo tradicional. Luego cantamos (con un señorcito un poco cursi, pero bueno, es el espiritu de navida', qué le vamos a hacer!) y comimos pasteles hechos por mi misma (si ando de un hacendoso que no me la creo) y super Veva puso a los niños a hacer esferitas de navidad, y todo de navidad. Uf.



El punto culminante de la tarde fue la llegada del barbón, mi barbón, pero con otra barba blanca por encima. Una prueba mas de hasta dónde llega el amor por sus hijas...

Y ya se que hace mucho que no escribo nada, pero es que con eso de que el Noqui me rompió mi cámara, pues como que la inspiración no es tanta. A menos de que se cotizaran para regalarme una nueva, tendrán que armarse de paciencia...

06/12/09

Arbolito

Ya pusimos el arbolito. A mis sueños de un árbol decorado con gusto, plateado y rojo (o rosa, dirian algunas por aquí) se enfrenta la dura realidad: esferas de varios años, disparejas, unas botas en tela decoradas por los enanos (con la ayuda de su padre, quien dibujo por detrás al pequeño héroe cósmico), unas guirnaldas de colores, y para terminar, un pobre árbol con tres pobres ramas pelonas. Lo único en lo que me consultaron fue en las lucecitas, las cuales SI son rosas.

Claro, cómo olvidar las esferas de chocolate, una gran tradición aquí. Imaginen un arbolito cuyas esferas fueran comestibles; aún mejor, de chocolate belga. Pongan al dicho árbol en una casa con dos niñas de menos de 6 años. Imaginen las envolturas vacías, los papelitos plateados colgando vacíos de las ramas... Y los sendos bigotes de las susodichas. Sobre todo de la menor, que es una experta en salirse con la suya cuando la mamá no la esta viendo.