Primera clase de natacion del Bicho. Piernudita como es ella, aquello de patalear le salia muy bien y gracias al entrenamiento intensivo de este verano, pues le iba muy bien. Aunque claro, cuando se trataba de recoger un aro del fondo de la alberca (lo que implicaba meter la cabeza al agua) ahi si que las piernas no le ayudaban. Total, salio feliz y lista para la semana que entra. Lo malo es que es bastante temprano los sabados por la mañana...
Y Ñoqui sigue hablando mas y mas: ahora juega al perico y palabra que uno dice, palabra que repite. Su favorita: Cocolilo (cocodrilo, por aquello de Peter Pan "pite paann"). Y ques'que ya hasta canta: caacol caacol, -ruido indistinto- sooll.
10/10/09
01/10/09
Fin de semana
Ah, un buen fin de semana! No hicimos nada en particular, sino lo que hacemos todos los fines de semana aqui en Paris. Desayuno rico (con pan hecho en casa, con todo y que mi suegra siga sin entender porqué no compro pan, "tan bueno que es el pan en Francia, qué necesidad de hacerlo?"), luego siesta de mamá mientras que el padre indigno cedió y les puso una caricatura (el domingo, el sábado se sopló como 40 libros que leerles en voz alta) y después de comer, cuando las neuronas parentales ya habian empezado a funcionar, salimos de paseo.
Primero al parque (pero a otro, no al que vamos todos los dias, si no qué chiste),donde encontramos amigos que hace mucho no veíamos (nuestros ex-vecinos). Ñoqui de todas todas quería subirse al patin de su hermana, demasiado grande para ella (pero ella aún no lo sabe).
El Bicho se la pasó haciendo bolas de arena, según la tecnica milenaria transmitida por su papá. Lo mejor es cuando se las lanzan, para comprobar su resistencia. Algunas resisten, las otras terminan en el pelo de la víctima.
Luego fuimos a comprar el consabido helado dominical, lo cual me encanta porque he logrado convertir a mis hijas en verdaderas comedoras de helado, y eso hace honor a la familia!
Finalmente, terminamos dando vueltas en el carroussel (bueno, los grandes nomas las veíamos dar vueltas, como moscas en un bocal). Finalmente, regreso a la casa para la rutina baño-cena-libro-dormir como todos los días. Como diría el perro del cuento: Qué vida!
El Bicho se la pasó haciendo bolas de arena, según la tecnica milenaria transmitida por su papá. Lo mejor es cuando se las lanzan, para comprobar su resistencia. Algunas resisten, las otras terminan en el pelo de la víctima.
Luego fuimos a comprar el consabido helado dominical, lo cual me encanta porque he logrado convertir a mis hijas en verdaderas comedoras de helado, y eso hace honor a la familia!
Finalmente, terminamos dando vueltas en el carroussel (bueno, los grandes nomas las veíamos dar vueltas, como moscas en un bocal). Finalmente, regreso a la casa para la rutina baño-cena-libro-dormir como todos los días. Como diría el perro del cuento: Qué vida!
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