01/09/09

Hermanas

La pobre del Ñoqui anda como perro sin dueño desde que su hermana (Nana) se quedó en México con los abuelos. Imposible que duerma en su cuarto (finalmente se dejó convencer siempre y cuando durmiera en la cama de su hermana y no en la suya), cada mañana que se despierta su primera palabra es: Nana? y luego se acuerda: Nana, no, Nana-Ala si? (Nana no está, Nana está con su abuela, si?). Es bastante sorprendente tanto amor, puesto que cuando estan juntas si hablan, juegan e interactuan, pero es como cada una diera por sentado que la otra ahi está y estará siempre. No hay aspavientos ni muestras excesivas de amor (u odio), solo las carcajadas y pleitos habituales, las arduas negociaciones cada noche para ver a quién le toca escoger la caricatura diaria, adiós simplemente cuando Nana sale a la escuela y que Ñoqui se queda a esperar a su niñera.
Asi que ahora estoy sorprendida de la emoción genuina que siente Ñoqui cuando ve a su hermana (viva Skype) aparecer en la pantalla de la computadora. Se ríe, brinca y le platica. Y el Bicho, a quien generalmente hay que rogarle que venga a saludar, le dice palabras de amor, le dice sus apodos de cariño, y se le ve la ternura en la cara cuando le dice "Hola Minuchita". No me quiero ni imaginar la emoción que tendrán ahora que vayamos a recoger al Bicho al aeropuerto, después de 3 semanas sin verse. Pues si, como dice el Bicho: "la computadora es muy chafa, no se puede tocar la piel".

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